Tópicos acerca de El Mensaje

1. ACERCA DEL AMOR Y LA COMPASIÓN

Sentir en esta dirección me parece que es un gran avance. Tratar de lograr esa comunicación con lo que llamamos la humanidad me parece un gran avance, pero dar por sentado que sentimos amor por la humanidad me parece que deberíamos revisarlo. Porque estas cosas que son tan importantes y que al final terminan en una imagen del mundo, hay que tratarlas con cierta delicadeza, no con slogans: Yo amo la humanidad! Bueno, felíz de ti que logras eso, pero bueno, ¿dónde lo sientes? ¿En el pie?, ¿en el corazón? ¿Qué te da, una respiración profunda? ¿Modificas la realidad, la alucinas de algún modo? ¿Sientes una poesía cuando hablas de la humanidad? Bueno, habría que hacer un trabajito con el otro, sentir al otro y a los otros. Ese salto del otro a los otros no está en nuestra cultura, está en una frase, está en un slogan, no está como registro. Yo puedo experimentar el amor por el otro. Pero ¿cómo hago para experimentar el amor por los otros? Yo no daría por sentado y por cerrado este negocio: “Está claro, sentimos amor por la humanidad”. (risas). Así no avanzamos. Yo tengo en claro que siento amor por otro y yo deseo profundamente sentir amor por los otros, yo trabajo internamente para expandir mi amor y para saber cómo hacer y cómo va mi trabajo, tengo experiencias, tengo registros distintos, veo cómo avanzo y yo aspiro algún día a registrar ese amor por la humanidad, pero yo no lo registro y no miento ni me miento y aspiro a ese amor por la humanidad y si yo estoy en esa dirección, entonces tendré que reconocer que estoy amando a la humanidad que está en el pasado y que está también en el futuro. Es una humanidad que no veo, es una humanidad que vendrá, que vendrá. Podré hacer eso si empiezo a expandir mis sentimientos hacia los otros que están porque los veo, que están presentes. Imagínate llegar a la historia de la humanidad, no hablo de datos históricos, hablo de la humanidad hoy presente que es la continuación de una humanidad que ha trabajado desde hace miles de años, cientos de miles de años. ¿Cómo puedo experimentar amor por esa humanidad? Es un proceso, siento amor por el proceso humano, algo que va cambiando, y se va transformando, no como una piedra, como algo estático, algo que tiene futuro, algo que me hace apartar todas las piedras del camino.

2. ACERCA DE LA BONDAD

N: ¿Qué podría decirte de la bondad? Que se experimenta como una reconciliación con uno mismo aunque se refiere a los otros.. Así como se experimenta el odio, lo opuesto a la reconciliacion, a la bondad.

El odio te lleva a una tensión tal que exige una catarsis, una tensión inaguantable, en donde no soportas al otro, donde quieres hacer desaparecer al otro.

En la bondad se amplía el otro y en él te reconoces y eso te reconcilia. Y ese es un registro unitivo.

El otro caso es un registro de disolución, de desintegración. Y cuando eso pasa, lo recuerdas como algo desintegrador, como algo malo que te pasó. Y cuando sucede lo otro, cuando recuerdas un acto de bondad que has producido, lo traes a la memoria y te sirve hoy. Eso es lo que tú necesitas recordar, lo bueno que has hecho, y eso es lo que te invita a hacer esas buenas cosas en el futuro.

Si hubiera alma, esa alma trabajaría con fuerzas, con fuerzas que van produciendo una cierta unidad o fuerzas que se contraponen, que se oponen entre si. ¿Para qué habría de continuar esa alma, para sentir siempre ese sufrimiento, esa oposición? Si esa alma existiera quisiéramos que esa alma fuera unitiva, que tuviera un centro hacia el cual todo converge y todo se armoniza en ese centro. Quisiéramos que eso sí fuera creciendo. Aspiraríamos a una alma en crecimiento y no a una alma estática, fija como una fotografía, viviendo en una determinada habitación, dentro un salón. Sería un alma que se amplía.

En el medioevo hablaron del alma del mundo. Un alma más allá de lo individual de lo personal, pero que permitía que las cosas funcionaran. En los animales y en la personas, en esa época se creía que existía un alma en las personas y en los animales. Era lo que anima-ba a los anima-les. Era ese principio que le daba movimiento. Y de esa alma entendieron que en algún momento se producía un nuevo principio que ya no era simplemente el alma. Se parecía más a un soplo, a un espíritu, algo que se sentía adentro, en el corazón, en los pulmones, era algo como respiratorio, un pneuma, como los neumáticos (risas) que tienen aire adentro. Así se sentía en esa época el espíritu, como un principio distinto al alma y ese espíritu no estaba existiendo siempre, se creaba, se iba generando por lo que hacías, porque tú estabas en este mundo con tu cuerpo y hacías cosas con tu cuerpo, no solo subsistías, no solo comías cosas, cumplías con tus necesidades, sino que tenías aspiraciones, tenías tendencias al futuro, a ver qué tipo de cosas ibas a lograr y lo hacías con personas en un mundo de personas. Te relacionabas con las personas en un modo unitivo o de un modo contradictorio. Y cuando te relacionabas con las personas contradictoriamente también creabas contradicción en ti mismo, entonces no podías volar hacia el espíritu, no podías construirlo, te faltaba unidad. Y para obtener esta unidad necesitabas de actos de bondad. Esto creían los antiguos.

Es nuestra dirección mental lo que juega en estas cosas. Iremos dando unidad a nuestra mente, a nuestras acciones, o iremos disolviendo esa unidad, aumentaremos nuestra carga de contradicciones o pondremos todo nuestro esfuerzo para direccionar hacia la vida.

3. ACERCA DEL PREGUNTARSE “QUIEN SOY” Y “ADONDE VOY”, DE LA ILUSION Y EL “YO”.

P.: Quería preguntar sobre ¿quién soy y adónde voy?.

Negro: Eso es un problema. Todo “El Camino” es un problema. Son pocas palabras, ¡menos mal que son pocas! (risas). Quién soy y adónde voy. En cuanto tratas de entender quién eres, cuando tratas de pensar quién soy, empiezas a hacer, sin darte cuenta, un análisis, una división, mentalmente vas dividiendo. Yo no soy el de ayer, sin embargo hay algo que se conserva en mí desde que era niño. Pero yo no soy ya ese niño. ¿Qué es lo que se conserva en mí desde que era niño que me permite decir que soy el mismo? Sin embargo no soy el mismo, hay una alucinación permanente (risas), hay algo que me permite decir: sí, sí soy el mismo pero no soy el mismo. Bueno, pongámonos de acuerdo (risas). Hay algo que no cambia, ¿y qué no cambia? Hasta la ropa cambia, la ropa de antes me queda chica, en poco tiempo más me va a quedar grande (risas). Bueno, ¿qué permanece entonces? El nombre permanece, algo externo, un documento de identidad (risas). ¿Qué más? ¿Qué es lo que me da identidad? ¿Quién soy yo?, ¿el nombre soy yo? No, el nombre no. ¿Mis experiencias me dan identidad? O yo me recuerdo de un modo muy distinto en un momento y en un modo muy distinto en otro momento. Resulta que ni siquiera mi memoria me da permanencia, mis proyectos han cambiado, es decir, mi imaginación de cosas a futuro ha cambiado.

Entonces ¿quién soy yo? Tal vez yo sea simplemente una ilusión. Yo en cuanto yo, tal vez no exista, tal vez sea una sumatoria de cosas, que me producen el registro del Yo, un Yo que no cambia, como si fuera una unidad. Pero si en cambio empiezo a descubrir que ese yo es cambiante, y determino también que si este Yo cambia, no tiene permanencia, es ilusorio, es una sumatoria de cosas, es memoria, es imagen, es recuerdo, es proyecto, pero no es una cosa. Pero yo creí hasta ahora que mi Yo es permanente. Y cuando digo “Yo”, soy el centro del mundo (risas) y lo digo Yo. Ese es el registro de lo universal en mí. Bueno, no es así! (risas). Pero claro, no mortifiquemos a la gente, ¿para qué habríamos de mortificar a la gente?. Porque si ese Yo es ilusorio todas las cosas que creo… bueno, también son un poco ilusorias y todas las cosas por las que sufro también son un poco ilusorias. Pero no mortifiquemos a la gente porque si lo que creo, lo que pienso y lo que siento es ilusorio y si mis sufrimientos son también ilusorios, esto que estamos diciendo no ayuda a la gente. Entonces cuando me preguntas por eso yo le escapo a esa pregunta (risas) porque crea muchos problemas, pero de todos modos un pequeño trabajo por preguntarme a mí mismo quién soy yo, me hace reflexionar por cosas que no son tan permanentes, tan seguras, tan inconmovibles y me hace pensar sobre el sentido, pero sin mortificarse, sino de un modo suave.

¿De dónde vengo? Es una revisión. ¿Adónde voy? Y no lo sé, no lo tengo tan claro, sería interesante ir aclarando este camino, como si en esa reflexión se fuera poco a poco perfilando un futuro. Pero sin mortificarme, si no, crea muchos problemas esa reflexión llevada a la profundidad. Vamos despacio y entonces este camino es un camino para ir despacio, no para meterse en profundidades en donde termino descubriendo que el Yo desaparece, que mis aspiraciones están movidas por cosas efímeras, que mi sufrimiento se basa en cosas efímeras, que lo que quiero lograr y lo que temo perder, sufro por imaginación, sufro por el recuerdo, sufro por las impresiones de un Yo que es móvil. No vale la pena sufrir así! (risas) no vale la pena tener un Yo. Más vale que tengamos un nosotros (risas) y que se faciliten las cosas en la gente, en nosotros, y no un Yo metido dentro de mí mismo. Solo yo en una isla mental, donde todo lo que pienso, lo que siento, lo que me pasa es ilusorio y sufriente. Pero está bien considerar suavemente quién soy yo y a dónde voy.

P.: Y en las experiencias conjuntas donde se da como esa onda, como un ámbito diferente, ¿qué pasa con el “Yo”?

Negro:- Y… desaparece un poco en esas experiencias, no estás preocupada por el Yo… En esas experiencias estás en una frecuencia interesante, muy compartida, pero no están esas preguntas. Esas preguntas no están ahí, desaparece bastante. Y es en realidad lo que pasa porque el tal Yo no existe, pero uno tiene la ilusión de que existe, y en esas experiencias poco con el Yo, poco. No tiene relevancia. Se queda hecho una especie de “pasa” (Risas). ¡Aquí viene, dicen todos! Y uno va y se siente observado..¡aquí viene! (Risas) ¡claaaroooo!. No, no, una pasa de uva. Ese es el Yo en esas experiencias, porque hay otras cositas que están ahí que son interesantes. El Yo ahí no está rigiendo el asunto. ¿Cómo me veo?, ¡Cómo me aprecian! No. Si estás en eso… tampoco pasa nada grave, pero si estás en eso, me parece que le estás escapando al “vizcachazo”. Si estás en eso, si estás preocupada por esas historias, no estás, no te lográs sumergir en esa experiencia.

Meterte ahí en esa buena frecuencia, y…no entendés bien, y aflojo, aflojo, aflojo y shhhhhhhhhh, me sumerjo y entonces ahí hago un trabajito.

4. ACERCA DE LA POBREZA DE CORAZON Y EL YO

P.: ¿Qué es la pobreza de corazón?

Negro: Es algo en lo que no te regodeas de lo que tienes, sino de lo que no tienes.

P.: ¿Cómo puedes saber lo que no tienes?

Negro: Exacto, esa es muy buena pregunta. No lo puedes saber, no lo puedes saber. Buscas, y lo buscas con necesidad. No sabes lo que no tienes, no sabes lo que tienes, pero sabes lo que necesitas, buscas entre lo que necesitas. ¿Qué necesitas? Necesitas quietud, necesitas ¿qué?, ¿una cierta idea de felicidad?, ¿qué piensas de la felicidad? Necesitas ¿qué? ¿De dónde vienes, adónde vas con tus cosas? Y no sabes ni de dónde vienes ni adónde vas, pero ahí hay unas preguntas que estás haciendo, de dónde vienes adónde vas.

La “pobreza del corazón”. Uno se siente… bueno, unos más que otros, hay algunos especialmente paranoicos que se sienten tan importantes… (Risas)

En cambio, cuando uno se siente un infeliz, le importa un carajo y hay distintas experiencias y esa “pobreza de corazón”… tanta vanidad …, no ayuda, más te ayuda lo otro.

La “pobreza de corazón” es la pobreza de emociones, la pobreza de registros, es casi la estupidez. Entonces no estamos exaltando la riqueza de imágenes, la riqueza de emociones, la riqueza de no se qué… ¡No tanta riqueza!

Por ahí vale la pena sentir, por ahí.

Y no vale de mucho la riqueza, y no se avanza mucho por ahí, sino por el otro lado.

5. ACERCA DE LOS MOMENTOS DE INSPIRACIÓN

Allá va el Mensaje, trabajando en esa dirección. Lindo eso. ¡Esos momentos de inspiración son los mejores!, no sabe uno si le ha pasado algo jodido (Risas) pero esos momentos son incomparables. Uno se mete en una frecuencia, en una cosa y ¡paaf! ¡Eureka!

Después vuelve, la pasa muy mal, pero no se olvide y tome nota de esos momentos de inspiración.

Me imagino que se sabrá de qué estamos hablando ¿O no?, ¿Ah sí, sabés? ¿De los momentos de inspiración? En algún momento te tiene que dar una patadita. ¡¡¡Claro!!!, si no te da, eso sí, ¿que tenés que tomar? ¿anfetaminas? (Risas) ¿mayonesa?

Si tenés que hacer todo eso para que te de algo de inspiración, ¡despídete…Francisco! ¡estás jodido! Para tener un poco de inspiración… y, esa inspiración es muy … ¡ahhhh! ¡se te abre el cielo!

Pasan esas cosas ¿o no? Bueno, no sé, pero pasan. Y esas cosas pasan cuando uno va haciendo sus experiencias, va ejercitando sus cosas, va poniendo la cabeza bien, tranquilita, se va olvidando de que uno es la hostia, importantísimo, y la memoria se pone mejor. Ésa es una dirección interesante. Y no con palabras, y no con palabras. Y la inspiración será cuando estoy en esos significados, significados, no en esas imágenes. No en las imágenes…

6. ACERCA DE LO PSICOLÓGICO, LO ENERGÉTICO Y LO TRASCENDENTAL.

P.: ¿Esa sintonía de la que hablas tiene que ver con el contacto?

Negro: En principio esa sintonía libera una cierta energía entre las personas que están en contacto. Es como un tema más energético.

Seguramente podrá ir profundizándose, seguramente podrá llegarse a cosas más…, para darle un nombre, más trascendentales. Seguramente pasará del campo psicológico personal a un campo más allá de lo psicológico, eso que podemos llamar así, para darle un nombre, de lo trascendental. Pero, lo primero será un contacto que es como energético. Se puede registrar, se puede comprobar, se puede hacer.

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